Cómo parar un goteo en el grifo sin desmontar toda la batería
Un goteo parece menor hasta que moja el seno toda la noche. Casi siempre basta una junta nueva y un aireador limpio. Esta guía te lleva del diagnóstico al apriete, con calma y sin forzar la rosca.
Llave de paso bajo el mueble. Abre el grifo para aliviar presión.
¿Caño, cuello o palanca? Anota si ocurre en frío, caliente o siempre.
Junta del mismo diámetro y aireador limpio. No aprietes en seco el cromo.
Frío y caliente. Si vuelve a la semana, la pieza ya no merece parche.
De dónde sale la gota
Si cae por el caño con la palanca cerrada, el asiento o la junta ya no cierran. Si escurre por el cuello, la empaquetadura del vástago está cansada. Anota cuándo ocurre: en frío, en caliente o siempre. Eso ahorra piezas de más.
Herramientas mínimas
Llave ajustable, destornillador, teflón, junta del mismo diámetro y un vaso para tornillos. Cierra la llave de paso bajo el mueble. Abre el grifo para aliviar presión. Una toalla en el seno evita arañazos.
Junta y aireador, el dúo habitual
Desmonta el aireador con la mano o una llave de correa. Encontrarás cal y restos. Enjuaga, no lo pinches con alambre fino si puedes evitarlo. La junta plana del caño se cambia en un minuto: la vieja sale deformada, la nueva entra sin pliegues.
- Cierra paso de agua antes de aflojar
- No aprietes en seco la rosca cromada
- Prueba en frío y en caliente al terminar
Cuándo la pieza ya no merece parche
Si el cuerpo está picado, el cartucho rayado o el goteo vuelve a la semana, valora un grifo nuevo. Un modelo con recambios fáciles sale más a cuenta que tres visitas al mismo tornillo.
El tic-tic de las tres sobre el seno de acero
De día el goteo se disuelve en el ruido de la calle y del frigorífico. De noche, en un piso con fregadero de acero, cada gota es un golpe metálico. Caída, silencio, caída. A las tres de la mañana el oído lo convierte en un reloj. No es imaginación: el seno amplifica, el mueble hace de caja, y el edificio está en calma. Un hilo fino que de día parece menor puede ser, en la práctica, un cubo al cabo de la jornada. Si moja el tapón de la pila hasta dejar un círculo permanente, la junta ya no cierra. El cromo mojado de forma continua también mancha: un velo de cal en el punto de impacto que luego cuesta más que el recambio de goma.
Antes de desmontar, escucha con la palanca bien cerrada. Si la gota cae por el caño, el cierre interior —junta o cartucho— es el sospechoso. Si escurre por el cuello, hacia la palanca, el vástago pierde por la empaquetadura. Si aparece debajo, en el flexible, no es un goteo de grifo: es una conexión. Anota frío, caliente o ambos. En baterías mezcladoras un fallo solo en caliente apunta al lado del cartucho que más trabaja, no a “todo el grifo está muerto”. Esa nota, escrita en el móvil junto a la linterna, evita comprar tres juntas distintas y volver al comercio al día siguiente.
Un paño en el seno durante la noche te confirma el volumen: empapado pide pieza, no otro apriete a ciegas. El cromo no se arregla apretando más. Cierra la llave de paso, alivia presión y trabaja con calma. El tic-tic se corta en diez minutos si la pieza es la correcta; se alarga una semana si cambias diámetros a ojo.
Junta de goma o cartucho: dos fallos que se parecen
Los grifos antiguos de dos palancas suelen cerrar con una arandela de goma contra un asiento de metal. Esa goma se aplasta, se cuartea y deja un hilo. El recambio es barato y se vende por diámetro interior y grosor. Lleva la junta vieja en un sobre. “Parecida” no vale: medio milímetro de menos y vuelve el goteo a los dos días. Los monomando modernos cierran con un cartucho de discos. Ahí no hay arandela clásica que sustituir en el caño. Si gotea con la palanca abajo, el cartucho está rayado o la cal ha entrado entre los discos. Se cambia el cartucho completo, no se “parcha” con teflón en la palanca.
En ferreterías de barrio aún encuentras surtidos de juntas planas: 1/2, 3/8, 3/4, y kits de arandelas de grifo. Mide con calibre si lo tienes; si no, superpón la vieja sobre el expositor. El diámetro interior debe coincidir con el tornillo o el asiento, no con el cromo exterior que ves. Una junta demasiado gruesa impide cerrar la palanca del todo. Una demasiado fina no sella. El teflón va en roscas de conexión, no como sustituto de una arandela aplastada. Si enrollas teflón en un asiento plano, el cierre queda irregular y el goteo cambia de sitio, no desaparece.
| Pieza | Dónde se usa | Cómo acertar el tamaño |
|---|---|---|
| Arandela de goma | Grifo de dos palancas, asiento del vástago | Llevar la vieja; interior y grosor, no el cromo |
| Junta plana del caño | Unión del aireador o del caño giratorio | Sin pliegues; si queda ovalada, ya no sella |
| Cartucho monomando | Una palanca, frío y caliente juntos | Marca y medidas del cuerpo; no es universal |
| Teflón | Rosca de flexible o de llave de paso | Nunca como parche de una junta plana |
Si el asiento está picado, la goma nueva durará poco. Un cartucho que gotea a la semana suele indicar cal en los discos. En agua dura de la Ciudad de México eso ocurre antes. Un aireador taponado también altera la presión al abrir y al cerrar; límpialo, pero no esperes que arregle un cartucho rayado.
La llave de debajo y la del rellano
Casi todos los fregaderos tienen llaves de paso en los flexibles, frío y caliente, dentro del mueble. Ciérralas siempre antes de aflojar. Si no cortan del todo —llaves viejas que gotean ellas mismas— busca la llave de la vivienda, a menudo en el cuarto de aseo, en un armario del pasillo o junto al contador. En algunos bloques la general del rellano afecta a varios pisos: no la uses a ciegas a las once de la noche. Si no encuentras paso local y el goteo es un hilo, un paño y un cubo debajo evitan el charco hasta la mañana. Forzar un cartucho con agua a presión es la receta para mojar el motor del frigorífico que a veces vive al lado.
Cromo, apriete y la pieza que ya no merece otro parche
La llave ajustable sobre el hexágono cromado deja marcas si no interpones un paño: la cal se agarra ahí y la herramienta resbala. Aprieta el aireador a mano y un cuarto de vuelta con llave de correa si hace falta. Tres recambios en un mes dicen que el asiento o el cartucho ya no cierran. Al terminar, prueba frío, caliente y palanca a medias. Mira bajo el mueble: un flexible rozado por el cubo gotea sin culpa del caño. Si vuelve el tic-tic a la semana, no aprietes “un poco más”. Cambia la pieza o el grifo.
Cierre
Un goteo se corta con diagnóstico, junta justa y aireador limpio. Si el agua sigue cayendo, deja de insistir: las lecturas del sifón y del ahorro en la ducha cubren lo que este gesto no alcanza.